En casos recientes en Carolina del Sur y Carolina del Norte, el liderazgo de las bibliotecas ha sido destituido tras adherirse a políticas establecidas sobre desafíos a libros. Estos incidentes destacan tácticas emergentes de grupos políticos para influir en las bibliotecas públicas. Las acciones siguieron a decisiones de mantener ciertos libros en las colecciones pese a las quejas.
Las bibliotecas públicas en el condado de Pickens, Carolina del Sur, y el condado de Randolph, Carolina del Norte, se han convertido en focos de contención política sobre la selección de libros y la gobernanza. En el condado de Pickens, la biblioteca certificó el cumplimiento de una disposición del presupuesto estatal de 2024 que exige la ausencia de materiales que atraigan el interés lascivo de niños menores de 17 años, asegurando fondos en 2025. Sin embargo, a principios de 2026, algunos miembros de la junta retrasaron la recertificación para presionar por nuevas políticas en medio de demandas comunitarias continuas por la remoción de libros desde 2024. Desafíos apuntaron a libros como Drama de Raina Telgemeier, que la junta mantuvo en la sección juvenil, y otros con historias de personas de color o individuos queer. Una reunión de enero de 2026 discutió actualizar la política de colecciones, incluyendo distinguir materiales young adult (definidos como edades 18-25) de los para adolescentes y eliminar referencias al Library Bill of Rights. La política actualizada, aprobada el 12 de febrero pese a llamadas a una revisión legal, requería revisar más de 86.000 ítems, lo que llevó al director a anunciar cancelaciones de programación. Días después, la junta despidió al director sin explicación, aunque este siguió la nueva política. El 6 de marzo de 2026, la junta retrasó la votación sobre la política pero procedió con el despido y planeó desmantelar la sección de young adult. Nombraron director interino a Bruce Heimburger, un bibliotecario jubilado, para trabajar a tiempo parcial. El presidente de la junta Danny Parton es un pastor conservador, el miembro Mark Kilburn está involucrado con el Partido Republicano local y el exmiembro Brian Aiken era pastor baptista. En el condado de Randolph, una queja de otoño de 2025 surgió por Call Me Max de Kyle Lukoff, prestado para un nieto. La junta de la biblioteca lo revisó según la política y votó por mantenerlo en la sección infantil tras comentarios públicos. En diciembre de 2025, tres de cinco comisionados del condado, insatisfechos con el resultado, despidieron a toda la junta y disolvieron sus estatutos, pese a reconocer el cumplimiento de la política. Para marzo de 2026, los comisionados aprobaron nuevos estatutos nombrando a los nueve miembros de la junta, incrementando su control. El pastor Jonathan Burris declaró: «Because of your tenacity, a new board will soon be constituted that aligns with the values and principles of the vast majority of Randolph County citizens». Estos casos ilustran esfuerzos para anular políticas de bibliotecas por metas partidistas, afectando la independencia institucional.