La ciudad de Huntington Beach, California, deberá pagar casi un millón de dólares en costas judiciales tras perder un caso judicial sobre su política de restricción de libros en la biblioteca. La medida tenía como objetivo impedir que los menores accedieran a material catalogado como contenido sexual. Los tribunales dictaminaron que equivalía a censura ilegal.
El fallo se produce después de que la ciudad implementara medidas para restringir ciertos libros en sus bibliotecas públicas. Los funcionarios habían presentado la política como una forma de proteger a los lectores jóvenes de material inapropiado. Los jueces determinaron que este enfoque violaba los estándares constitucionales sobre el libre acceso a la información.