El gobernador Martín Llaryora inicia la segunda etapa de su gestión con el foco en consolidar poder territorial y preparar su reelección para 2027. Su estrategia busca fortalecer el oficialismo, demostrar ejecución efectiva y proteger a Córdoba del contexto nacional. Mientras tanto, la oposición unifica críticas y el apoyo a Javier Milei influye en el escenario provincial.
Martín Llaryora, gobernador de Córdoba, ha entrado en la segunda mitad de su mandato con un plan claro: consolidar el poder territorial y sentar las bases para su reelección en 2027. Según reportes, su enfoque incluye fortalecer el núcleo del oficialismo, exhibir capacidad de gestión y "blindar" la provincia ante el escenario nacional incierto.
En el ámbito oficialista de la capital, figuras como Rodio, Siciliano, Quinteros y Campana ya mueven piezas para posicionarse en la sucesión, aunque sin candidaturas formales anunciadas. Estas agendas cruzadas indican que la competencia por el liderazgo se disputa en los barrios, mientras la gestión actual marca el ritmo.
La oposición, por su parte, afila su discurso para desafiar el relato de Llaryora. Luis Juez y Ramón Mestre (posiblemente referido como Bornoroni en algunos contextos, pero alineado con alianzas) muestran coaliciones, y Rodrigo de Loredo exhibe presencia territorial. El bloque opositor cierra filas en un llamado unificado a ejercer control sobre el Ejecutivo, desplegando críticas en este año pivotal para el rearmado político hacia 2027.
El analista Carlos Sicchar destaca el rol dominante de Javier Milei en Córdoba, con apoyo superior al 60% que impacta la aprobación del gobernador. "Milei sigue siendo el gran elector en Córdoba y ordena todo el escenario", afirma Sicchar, señalando que el 20% de indecisos podría definir la elección, junto con expectativas, voto útil y la reconfiguración del peronismo.
En el plano nacional, Sergio Berensztein analiza las "dos i" de Milei —inflación e inercia política— como claves del éxito inicial, pero advierte que con el consumo en baja y demandas emergentes en lo social, productivo y laboral, el modelo oficialista enfrenta límites. Dentro de la UCR, la "Tercera Vía" advierte a De Loredo que el radicalismo "no tiene dueños", exigiendo orden partidario antes de acuerdos electorales.
Este panorama refleja un tablero político dinámico en Córdoba, donde el equilibrio entre oficialismo, oposición y la sombra de Milei definirá el rumbo provincial.