Encuestas revelan que más de la mitad de los argentinos cree que el peronismo ya no representa el mapa social actual. Ante esto, el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, busca revitalizar el cordobesismo enfocándose en los logros de su gestión. La estrategia incluye cambios de nombre y apunta al horizonte de 2027 en medio de la ola violeta.
El peronismo enfrenta un momento de desgaste en Argentina, según encuestas que indican que más del 50% de la población considera que el movimiento ya no refleja la realidad social contemporánea. En Córdoba, el gobernador Martín Llaryora ha respondido a esta percepción moviendo piezas políticas para resetear su imagen y fortalecer el cordobesismo, una variante local del peronismo.
La apuesta de Llaryora se centra en resaltar los logros de su gestión, distanciándose del peronismo nacional debilitado. Esto incluye cambios en la nomenclatura de su espacio político, con el objetivo de alinearse con la 'ola violeta', un movimiento que busca renovarse. Aunque el desafío inmediato es el de 2026, la visión estratégica mira hacia las elecciones de 2027.
Esta maniobra busca captar un electorado que percibe al peronismo tradicional como desactualizado, priorizando temas locales y gestiones concretas en Córdoba.