Máximo Kirchner, líder de La Cámpora, propuso informalmente a Axel Kicillof que asuma la presidencia del Partido Justicialista bonaerense como gesto de unidad. Sin embargo, el entorno del gobernador bonaerense expresa desconfianza, ya que se enteraron de la oferta a través de los medios y no hubo contacto formal previo. El debate se da en medio de la interna partidaria, con el cierre de listas programado para el 8 de febrero.
La propuesta de Máximo Kirchner para que Axel Kicillof encabece el PJ bonaerense surgió de manera informal, a través de terceros y filtrada por los medios, generando más interrogantes que consensos en el peronismo provincial. Según fuentes cercanas al gobernador, no existió comunicación previa ni oficial, lo que alimenta dudas sobre la autenticidad de la iniciativa. “No tenemos idea de la propuesta de Máximo Kirchner y La Cámpora. Nos enteramos a través de los medios. A Axel ni a nadie cercano le llegó esa idea”, aseguró una fuente del círculo íntimo de Kicillof a Perfil.
En el entorno del mandatario, interpretan la jugada como una estrategia para complicar el armado político del kicillofismo, vinculándola a la negativa de La Cámpora a aceptar la candidatura de Verónica Magario, vicegobernadora propuesta por Kicillof desde el Movimiento Derecho al Futuro. “Si de verdad tuvieran la intención de construir una lista de unidad, ¿por qué no aceptan a Magario y ya?”, cuestionaron. No obstante, dentro del gabinete provincial hay visiones divididas: un funcionario de primera línea admitió que, si la oferta se formaliza, “lo apoyamos”, reconociendo que con Magario era la opción inicial, pero la unidad con Kicillof sería bienvenida.
El contexto es clave: el PJ bonaerense renovará autoridades el 15 de marzo, con cierre de listas el 8 de febrero. Hasta ahora, el esquema de Kicillof apuntaba a consolidar su movimiento territorial con respaldo de intendentes. Para el kirchnerismo, la conducción de Kicillof podría ordenar el partido y proyectar liderazgo nacional. En La Plata, insisten en que cualquier acuerdo debe ser político y no mediático. Por el momento, la reacción de Kicillof es de cautela: el esquema con Magario sigue vigente, y la interna permanece abierta sin síntesis clara.