En medio de la crisis económica y de combustible en Cuba, el senador Marco Rubio liderará negociaciones con Estados Unidos que demandarán el fin de la dictadura, según un análisis experto. El presidente Miguel Díaz-Canel ha anunciado la falta de envíos de petróleo desde diciembre, atribuida a presiones de Donald Trump sobre Rusia y México. Aunque hay discrepancias sobre conversaciones bilaterales, el consenso apunta a que cualquier solución involucrará reformas políticas profundas.
La economía cubana enfrenta una situación catastrófica, con el presidente Miguel Díaz-Canel revelando que no se ha recibido combustible desde diciembre, lo que implica que ni Rusia ni México suministraron petróleo en enero. Esto se atribuye a instrucciones de Donald Trump para suspender los envíos, como confirmó el propio Trump en desacuerdo con la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, quien negó haber discutido el tema de Cuba.
Respecto a posibles negociaciones entre Cuba y Estados Unidos, Trump afirma que existen diálogos, mientras que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX) lo niega, limitándose a conversaciones técnicas habituales. Sin embargo, el periódico ABC reporta reuniones en Ciudad de México desde la semana pasada, con participación de Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, y altos funcionarios de la CIA estadounidense, bajo supervisión mexicana. Históricamente, contactos entre ambos países han sido frecuentes desde 1959, como detalla el libro 'Back Channel to Cuba' de William LeoGrande y Peter Kornbluh. Durante el deshielo de 2014-2015, similares discusiones involucraron a Castro Espín y Ben Rhodes en Canadá, mediadas por el Papa Francisco.
El analista Jorge Castañeda argumenta que, dada la gravedad de la crisis, Rubio no aceptará reformas económicas menores como en épocas pasadas. En cambio, exigirá la liberación de todos los más de mil presos políticos, un cronograma para elecciones, libertad de prensa y partidos políticos, y la suspensión temporal de la Constitución actual que consagra el partido único. Castañeda sostiene que Cuba rechazó una apertura gradual propuesta por Obama, dejando pocas opciones ahora. Para muchos cubanos comunes, afectados por la escasez de alimentos, medicinas y electricidad, tales demandas podrían ser un intercambio aceptable, pese a su severidad.