El presidente Ferdinand Marcos Jr. sufrió una importante reorganización de su gabinete la semana pasada en medio de un escándalo de corrupción relacionado con proyectos de control de inundaciones. Funcionarios como Lucas Bersamin y Amenah Pangandaman fueron obligados a dimitir o despedidos, mientras las tensiones políticas escalan con acusaciones de drogas contra la familia Marcos. Estos desarrollos destacan una crisis profunda que desafía su liderazgo.
La semana pasada, el gabinete del presidente Ferdinand Marcos Jr. experimentó una significativa reorganización originada en un escándalo de corrupción sobre proyectos de control de inundaciones por miles de millones de pesos. Los informes indican que el exsecretario ejecutivo Lucas Bersamin no dimitió sino que 'sirve a placer del presidente', lo que sugiere un despido. De manera similar, la secretaria de Presupuesto Amenah Pangandaman fue removida, ya que era responsable de revisar los presupuestos de estos proyectos. El presidente de la Cámara Martin Romualdez está listo para convertirse en el nuevo secretario ejecutivo.
El escándalo, que Marcos mismo expuso inicialmente, ahora le revierte, erosionando la confianza de los inversores. Los sectores empresariales ven los cambios como un 'paso crítico para restaurar la confianza de los inversores' debido al impacto del tumulto político. Muchos cuestionan por qué Marcos esperó hasta noviembre para actuar, señalando su estilo de liderazgo relajado.
Las tensiones se han intensificado con acusaciones de la senadora Imee Marcos contra su hermano, el presidente, y la primera dama Liza Araneta-Marcos, a quienes llamó adictos a las drogas durante un mitin de Iglesia ni Cristo. Malacañang lo negó, afirmando que la prueba de drogas de Marcos dio negativo. Sin embargo, la vicepresidenta Sara Duterte instó a Marcos a someterse a una prueba de drogas y examen neuropsiquiátrico ante rumores circulantes. Malacañang contraatacó diciendo que es innecesario, refiriéndose a las admisiones del expresidente Rodrigo Duterte sobre el uso de marihuana y fentanilo.
En medio de estos problemas, el presidente provisional del Senado Panfilo Lacson rechazó propuestas como un consejo de transición o un reinicio respaldado por el ejército, llamándolas inconstitucionales. 'Espero que no ocurra tal intervención respaldada por el ejército porque nada bueno puede salir de ello', dijo Lacson. Los expertos argumentan que restaurar la confianza pública requiere defender la justicia social, el estado de derecho y la persecución rápida de los involucrados en la corrupción para evitar una crisis mayor.