En medio de la investigación del escándalo de los proyectos de control de inundaciones del DPWH, surgen preocupaciones sobre posibles ciclos de corrupción en los que los 'peces gordos' evaden la responsabilidad. Un artículo de opinión advierte que muchos escándalos pasados terminaron sin encarcelar a altos funcionarios. Monitorear todo el proceso es crucial para garantizar la justicia.
El foco actual en el escándalo de los proyectos de control de inundaciones del Departamento de Obras Públicas y Carreteras (DPWH) se centra en investigar y acusar a funcionarios gubernamentales implicados, incluidos legisladores, y contratistas. Considerado el mayor escándalo que ha golpeado Filipinas, corre el riesgo de seguir los patrones de casos pasados como el fraude de los fondos de fertilizantes de 728 millones de pesos en 2004 y el fraude del barril de cerdo de 10 mil millones de pesos en 2013, donde la mayoría de los 'peces gordos' escaparon ilesos.
Nathan Gilbert Quimpo, profesor emérito de ciencias políticas en la Universidad de Tsukuba de Japón, describe los ciclos de escándalos de corrupción: descubrimiento/exposición, investigación, acusación y enjuiciamiento, castigo o absolución, no implementación/reversión del castigo o indulto, rehabilitación y relegitimación, y regreso a la normalidad. En las primeras tres etapas, no se establece culpabilidad. Ejemplos de regresos incluyen al expresidente Joseph Estrada, condenado por saqueo en Juetengate pero indultado y reelegido; y Gloria Macapagal Arroyo, acusada de saqueo en 2012 pero absuelta por la Corte Suprema en 2016.
Aparte de Imelda Marcos, condenada por cargos relacionados con corrupción pero sin cumplir cárcel, solo cuatro han sido condenados por saqueo: Estrada, Janet Lim-Napoles, Richard Cambe y un cajero de la Oficina de Ingresos Internos. El escándalo del DPWH está pasando de la investigación a la acusación. El artículo llama a la vigilancia, determinación y persistencia en todas las etapas para evitar que funcionarios corruptos escapen y regresen al poder.
'Funcionarios corruptos —condenados o no— se postulan nuevamente para cargos públicos o obtienen re designaciones para “rehabilitarse” y relegitimarse', afirma la opinión.