Cre cen los rumores sobre posibles procesos de impeachment contra el presidente Ferdinand Marcos Jr. o la vicepresidenta Sara Duterte, pero dichas quejas enfrentan obstáculos significativos debido a restricciones legales y realidades políticas. Los funcionarios dicen que no hay motivos para destituir a Marcos, y la reciente sentencia de la Corte Suprema ha alterado el proceso.
En medio de crecientes rumores sobre posibles procesos de impeachment contra el presidente Ferdinand Marcos Jr. o la vicepresidenta Sara Duterte en los próximos meses, el Partido de Unidad Nacional (NUP) ha descartado cualquier movimiento contra Marcos como infundado. En una conferencia de prensa el 17 de enero de 2026, el presidente del NUP y subjefe de la Cámara de Representantes Ronaldo Puno afirmó que el partido no ve fundamentos constitucionales ni fácticos para apoyar una queja. “En realidad, no veo ningún motivo para presentar un caso de impeachment contra el presidente”, dijo Puno.nnEl subjefe de la mayoría en la Cámara Zia Alonto Adiong calificó las charlas de impeachment como “ruido político” destinado a obstaculizar los esfuerzos para responsabilizar a los funcionarios por los problemas de control de inundaciones. Según informes de Rappler, el proceso se ha vuelto más difícil debido a las nuevas directrices de la Corte Suprema, que reducen el carácter político del impeachment y enfatizan un enfoque judicial. Anteriormente, las quejas podían avanzar rápidamente con suficientes firmas, pero el nuevo marco impone condiciones más estrictas para evitar que se convierta en un simple juego de números hacia el Senado.nnPara cualquier queja potencial contra la vicepresidenta Sara Duterte, el Congreso seguirá las sentencias de la Corte Suprema. “Creo que lo que hizo la decisión de la Corte Suprema fue reducir el carácter político del impeachment y hacerlo más un proceso judicial”, explicó Puno. Estos cambios convierten los futuros esfuerzos de impeachment en una batalla cuesta arriba en el panorama político de Filipinas.