En un panorama político cambiante, el presidente Ferdinand “Bongbong” Marcos Jr. enfrenta intentos de desestabilizar su administración, pero los cambios estructurales hacen improbable su remoción sin procesos constitucionales. La estabilidad económica y las reformas institucionales han neutralizado las vías tradicionales de destitución como la intervención militar o protestas masivas. El impeachment sigue siendo el único mecanismo viable, aunque enfrenta obstáculos significativos en el Congreso actual.
El entorno político en Filipinas ha evolucionado, haciendo difícil remover al presidente Ferdinand “Bongbong” Marcos Jr. del cargo en medio de llamados a la destitución y calificaciones de aprobación en declive. Los métodos tradicionales como el aventurerismo militar o las revoluciones de poder popular ya no tienen poder decisivo. Las Fuerzas Armadas de Filipinas (AFP) se han profesionalizado más, con incentivos ligados a la estabilidad institucional en lugar de lealtades personales. Como señala la columna, 'La lealtad militar no es personal: es institucional' Los factores económicos refuerzan aún más esta resiliencia. La inflación cayó al 1,7% en 2025, brindando alivio a los hogares mediante productos esenciales más baratos como el arroz y el transporte. La calificación crediticia soberana BBB+ Positiva del país subraya el progreso hacia el estatus de ingreso medio-alto, donde cualquier disrupción podría desencadenar fuga de capitales y recesiones económicas. La Ley de Apropiaciones Generales (GAA) de 2026 por ₱6,793 billones asigna fondos récord a educación, agricultura, salud e infraestructura, enfatizando la continuidad sobre el caos. Los intentos de desestabilizar la administración, vinculados a grupos del círculo Duterte, buscan encubrir escándalos, incluido el presunto saqueo de ₱79 mil millones en control de inundaciones. Sin embargo, la inercia pública y la movilización atomizada —impulsada por desinformación y precariedad económica— impiden disturbios generalizados. Las encuestas muestran paradojas, con la vicepresidenta Sara Duterte manteniendo apoyo pese a las acusaciones, reflejando el mito del hombre fuerte. El impeachment, que requiere evidencia y aprobación congresional, es la única vía constitucional pero 'casi imposible' dada la composición actual del Congreso. El análisis enfatiza que la estabilidad sirve de plataforma para perseguir la justicia, advirtiendo contra acortar la rendición de cuentas en cambio de régimen. Como se afirma, 'El país no necesita otro colapso político orquestado por actores que prosperan bajo la impunidad.' Esta configuración exige reformas a través de la ley, no del espectáculo, para abordar la corrupción sin arriesgar las ganancias económicas.