Un informe publicado el martes por el Transitional Justice Working Group (TJWG), con sede en Seúl, muestra que las ejecuciones en Corea del Norte aumentaron durante la pandemia de COVID-19 por delitos que incluyen el visionado de contenido cultural surcoreano. De las 144 ejecuciones confirmadas durante los 13 años de mandato de Kim Jong-un, entre 2011 y 2024, 65 ocurrieron tras el cierre de la frontera al inicio de la pandemia. Los hallazgos se basan en testimonios de 265 desertores norcoreanos y reportes de cinco organizaciones mediáticas con contactos dentro del país.
El informe del TJWG examina las ejecuciones y sentencias de muerte en Corea del Norte durante los 13 años de mandato de Kim Jong-un, de 2011 a 2024. Las ejecuciones disminuyeron entre 2015 y 2019 en medio de un mayor escrutinio internacional por parte de la Comisión de Investigación de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos en Corea del Norte. Estas volvieron a aumentar tras el cierre de fronteras por el COVID-19 en 2020.
Durante los cinco años siguientes, las ejecuciones y sentencias de muerte aumentaron un 116,7 por ciento, y el número de personas afectadas creció un 247,7 por ciento. Las ejecuciones relacionadas con contenido cultural surcoreano, incluyendo K-dramas, películas y K-pop, así como prácticas religiosas, aumentaron un 250 por ciento tras el cierre de fronteras, según el informe. Pionyang promulgó leyes al respecto en 2020 y 2023.
El informe identificó 46 lugares de ejecución, incluidos cinco situados a menos de 10 kilómetros de la sede del gobernante Partido de los Trabajadores de Corea, donde supuestamente se encuentra la oficina de Kim Jong-un. "A medida que el régimen busca una cuarta sucesión hereditaria en el poder, existe un alto riesgo de que aumenten las ejecuciones para fortalecer el control cultural e ideológico y mantener el dominio político", señaló el informe.