El convoy 'Nuestra América' busca llevar alimentos, medicinas y suministros esenciales a Cuba, llegando a La Habana el 21 de marzo de 2026. Organizado por Progressive International, cuenta con apoyo de figuras como Greta Thunberg y Mariela Castro, pero genera dudas sobre la distribución y supervisión independiente.
El convoy 'Nuestra América', anunciado a inicios de febrero de 2026, surgió como una flotilla marítima inspirada en la iniciativa 'Sumud to Gaza' y respaldada por la activista sueca Greta Thunberg. Se presenta como un acto de solidaridad ante las sanciones de Estados Unidos, evolucionando a un esfuerzo coordinado por aire, mar y tierra para llegar a La Habana el 21 de marzo de 2026. Sin embargo, los organizadores no han detallado mecanismos de distribución ni supervisión independiente para garantizar que los suministros lleguen directamente a la población cubana. Progressive International, fundada en 2020, lidera la campaña; su Consejo Asesor incluye a Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual y diputada en la Asamblea Nacional del Poder Popular. David Adler, coordinador de la organización y activista estadounidense, mantiene lazos con autoridades cubanas, como se vio en eventos de 2022 sobre vacunas contra la COVID-19 y en 2023 sobre un nuevo orden económico internacional. En octubre de 2025, Miguel Díaz-Canel exigió públicamente la liberación de Adler tras su detención por fuerzas israelíes. Otras entidades promotoras incluyen The People’s Forum de Nueva York, cuyo codirector Manolo De Los Santos ha colaborado con el gobierno cubano. Delegaciones participan desde Canadá, Estados Unidos, México, Chile, Brasil y Colombia, con apoyo de Rashida Tlaib, Jeremy Corbyn y María Fernanda Carrascal. Críticos como el analista Esteban Román Alonso lo llaman 'teatro' para la base izquierdista, mientras Salomé García Bacallao cuestiona el 'doble estándar' del régimen cubano respecto a la entrada de dissidentes. El convoy surgió tras tarifas estadounidenses a proveedores de combustible a Cuba (29 de enero, revocadas el 23 de febrero de 2026), en medio de la crisis energética preexistente en la isla.