Las agencias de la ciudad de Nueva York y diversos grupos laborales se han aliado para proteger a los trabajadores al aire libre del calor extremo ante la ausencia de una norma federal. Estas iniciativas incluyen centros de enfriamiento, labores de divulgación y campañas educativas durante los recientes episodios de altas temperaturas.
El alcalde Zohran Mamdani firmó el mes pasado una orden ejecutiva para proteger a los trabajadores al aire libre de las enfermedades relacionadas con el calor. Posteriormente, la ciudad desplegó cientos de centros de enfriamiento y unidades móviles de asistencia para realizar controles de salud durante la ola de calor del 4 de julio, cuando los pronósticos preveían temperaturas cercanas a los 100 grados Fahrenheit (38 grados Celsius).
Dave Carew, trabajador de UPS, instaló un puesto de información en el Bronx para recordar a sus colegas su derecho a descansos remunerados. Señaló que las temperaturas dentro de los camiones de reparto pueden alcanzar los 150 grados Fahrenheit (65 grados Celsius), lo que genera riesgos graves a pesar de que el contrato sindical exige aire acondicionado en los vehículos nuevos.
Grupos como el Street Vendor Project y el Worker’s Justice Project están distribuyendo mapas de estaciones de enfriamiento y abogando por el acceso a sombra, agua y descansos. La vicealcaldesa Julie Su afirmó que la orden trata la exposición al calor como una emergencia de salud pública.
Ligia Guallpa, del Worker’s Justice Project, calificó la iniciativa como un paso importante que reconoce la necesidad de protección a medida que el calor extremo se convierte en una característica habitual de los veranos neoyorquinos.