Las temperaturas récord registradas en toda Europa durante la última semana han puesto a prueba las medidas de resiliencia frente al calor vigentes desde hace años, particularmente en Francia. Se han reportado decenas de muertes en medio de la segunda ola de calor que azota al continente en dos meses.
Francia comenzó a construir su sistema de adaptación al calor después de que más de 14,800 personas murieran en 2003, cuando las temperaturas se mantuvieron por encima de los 35 grados Celsius durante dos semanas. El plan nacional de 2004 introdujo un sistema de alerta de cuatro niveles, centros de crisis, espacios refrigerados y controles a los residentes vulnerables. Posteriormente, las ciudades añadieron árboles, senderos con sombra y centros públicos de refrigeración, aunque solo alrededor del 25 por ciento de los hogares cuenta con aire acondicionado.
Durante la última semana, las temperaturas en París superaron los 39.5 grados Celsius y Francia registró sus temperaturas promedio más altas de la historia. Más de 40 personas se ahogaron en Francia al intentar refrescarse, muchas de ellas adolescentes. Las autoridades españolas estimaron más de 200 muertes relacionadas con el calor en el mismo período.
Europa, el continente que más rápido se calienta en el mundo, emitió alertas de calor en más de una docena de países. Las autoridades instaron a los residentes a permanecer en el interior durante las horas pico y a evitar actividades extenuantes.
Ladd Keith, profesor asociado de la Universidad de Arizona, señaló que las ciudades siguen centradas en los niveles de calor actuales en lugar de en los extremos futuros proyectados debido al cambio climático.