Europa occidental y central está experimentando esta semana la ola de calor más cálida y húmeda registrada hasta la fecha, con temperaturas que habrían sido prácticamente imposibles sin el cambio climático. Se espera que el evento, que se desarrolla del 26 al 28 de junio, provoque miles de muertes.
Un estudio de la red World Weather Attribution concluyó que el calentamiento global es el responsable de estas condiciones extremas. Hace cincuenta años, una ola de calor típica de junio habría sido unos 3,5 °C más fresca, lo que convierte a las temperaturas actuales en un fenómeno que ocurre menos de una vez cada 10.000 años. Las temperaturas diurnas han superado los 44 °C en partes de Francia, mientras que las mínimas nocturnas se han mantenido por encima de los 30 °C en España. Los niveles de humedad han alcanzado más del 50 por ciento en muchas ciudades británicas, con temperaturas de punto de rocío superiores a los 20 °C. Theodore Keeping, del Imperial College de Londres, señaló en una rueda de prensa el 25 de junio que el evento no habría sido posible sin el cambio climático. Friederike Otto, también del Imperial, destacó cómo los impactos afectan más duramente a los grupos vulnerables, como las personas mayores, los migrantes y las personas sin hogar. Los investigadores subrayaron que las olas de calor serán más intensas a menos que se reduzcan rápidamente las emisiones de combustibles fósiles. Europa sigue sin estar preparada, ya que solo el 5 por ciento de los hogares del Reino Unido dispone de aire acondicionado.