Petróleos Mexicanos adjudicó un contrato mixto para el campo terrestre Macavil a una empresa controlada por Carlos Slim, según fuentes citadas por Reuters. El acuerdo busca producir 27.5 millones de barriles de petróleo y 393 mil millones de pies cúbicos de gas hacia 2045. Este paso fortalece la presencia de Slim en el sector energético mexicano.
La estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) adjudicó recientemente un contrato mixto para el desarrollo del campo terrestre Macavil, ubicado en el sur de México, a una empresa controlada por el multimillonario Carlos Slim. Tres fuentes con conocimiento del asunto confirmaron el acuerdo a Reuters, que no reveló el nombre de la compañía ni el valor del contrato, firmado la semana pasada.
Bajo este modelo de contrato mixto, Pemex retiene al menos el 40% de participación en el proyecto. Macavil cuenta con reservas probadas de 7 millones de barriles de condensado y 73 mil millones de pies cúbicos (bcf) de gas, además de reservas posibles de 34 millones de barriles de condensado y 409 bcf de gas. El objetivo es alcanzar una producción total de 27.5 millones de barriles de petróleo y 393 bcf de gas para 2045, con una proyección máxima de 14 mil barriles diarios de crudo en 2028, según el plan estratégico de Pemex.
Este contrato sigue a cinco acuerdos similares adjudicados por Pemex a mediados de diciembre. Representa la incursión más reciente de Slim en el sector energético, ampliando sus lazos con la endeudada petrolera estatal. En septiembre, Grupo Carso de Slim financió la perforación de hasta 32 pozos en el campo Ixachi. Además, sus empresas se asocian con Pemex y Harbour Energy en el campo offshore Zama, y en 2024 firmaron un pacto para el proyecto Lakach en aguas profundas. A mediados de enero, Carso adquirió una filial de Lukoil para controlar los campos Ichalkil y Pokoch.
El acuerdo se enmarca en esfuerzos de Pemex por reducir la dependencia de importaciones de combustible de Estados Unidos. La presidenta Claudia Sheinbaum destacó la recuperación de Pemex, con ocho refinerías en operación y producción de gasolina en su nivel más alto en una década. Las importaciones de gasolina y diésel cayeron al mínimo en 16 años. Pemex reportó en 2025 una deuda en su nivel más bajo en 11 años, mejor calificación crediticia y mayor inversión productiva para fortalecer la soberanía energética.