En noviembre de 2025, el presidente Cyril Ramaphosa declaró la violencia de género y el feminicidio catástrofe nacional en Sudáfrica, tras la defensa de la sociedad civil. La medida invoca las disposiciones de emergencia de la Ley de Gestión de Desastres para movilizar recursos. Analistas del Instituto de Estudios de Seguridad subrayan la necesidad de reforzar las alianzas entre el gobierno y las ONG para abordar la crisis con eficacia.
La declaración por el presidente Cyril Ramaphosa de la violencia de género y el feminicidio como catástrofe nacional se produjo en noviembre de 2025, en medio de las continuas reivindicaciones de grupos de la sociedad civil. Esta medida se ajusta a la Ley de Gestión de Catástrofes, que exige una respuesta coordinada para volver a priorizar los recursos, aunque su impacto práctico sigue siendo objeto de escrutinio. Según los investigadores Senzekile Bengu y Xhanti Mhlambiso, del Instituto de Estudios de Seguridad (ISS), la cuestión recibió menos atención en el reciente discurso sobre el estado de la nación y en el discurso presupuestario que en años anteriores. Según un diagnóstico de 2016, la sociedad civil presta el 60% de los servicios sociales a mujeres y niños, pero las relaciones con el gobierno se han visto afectadas por retrasos en la financiación, recortes y desconfianza. El Plan Estratégico Nacional contra la Violencia de Género y el Femicidio (PEN), lanzado en 2020, esboza una estrategia de 10 años a través de seis pilares que incluyen la prevención, la justicia y el empoderamiento económico. Un estudio del Consejo de Investigación de Ciencias Humanas de 2022 reveló que una de cada tres mujeres sudafricanas ha sufrido violencia física, a menudo relacionada con factores económicos, traumas y abuso de sustancias. La revisión intermedia del PNS destacó avances como la ampliación de los Centros de Atención Thuthuzela, cambios legislativos y un fondo de 200 millones de rands para ayudar a 200 ONG. Los retos persisten, como los bajos niveles de confianza y la escasa aplicación a nivel local. La Política de Financiación Sectorial 2023 del Departamento de Desarrollo Social pretende permitir la financiación plurianual de las ONG, pero su aplicación desigual alimenta las tensiones. Bengu y Mhlambiso abogan por modelos como el Foro de Prevención de la Violencia, que fomenta la colaboración entre el gobierno, las ONG, los investigadores y el sector privado para compartir conocimientos y generar confianza.