Los investigadores anticipan que 2026 podría marcar el inicio de aplicaciones prácticas de las computadoras cuánticas en química, aprovechando su naturaleza cuántica inherente para abordar cálculos moleculares complejos. Los avances en 2025 han sentado las bases, con máquinas más grandes esperadas para habilitar simulaciones más sofisticadas. Este progreso podría beneficiar a los campos industrial y médico al mejorar las predicciones de estructuras moleculares y reactividades.
El desafío de entender la estructura, reactividad y otras propiedades químicas de una molécula proviene del comportamiento cuántico de sus electrones. Las supercomputadoras tradicionales luchan con moléculas cada vez más complejas, pero las computadoras cuánticas, al ser dispositivos cuánticos ellas mismas, ofrecen una ventaja natural para estas tareas.
En 2025, pasos significativos hacia adelante demostraron este potencial. Equipos de IBM y el instituto RIKEN de Japón combinaron una computadora cuántica con una supercomputadora para modelar varias moléculas. Investigadores de Google desarrollaron y probaron un algoritmo cuántico para determinar estructuras moleculares. Mientras tanto, RIKEN colaboró con Quantinuum para crear un flujo de trabajo para calcular energías moleculares, donde el sistema cuántico detecta sus propios errores. Por separado, Qunova Computing presentó un algoritmo que utiliza elementos cuánticos para calcular energías aproximadamente 10 veces más eficientemente que los métodos clásicos.
Mirando hacia 2026, los expertos esperan que computadoras cuánticas más grandes aceleren estos esfuerzos. David Muñoz Ramo de Quantinuum señala: «Las máquinas más grandes que se avecinan nos permitirán desarrollar versiones más potentes de este [flujo de trabajo] existente, y en última instancia, podremos abordar problemas generales de química cuántica». Su equipo ha simulado una molécula de hidrógeno hasta ahora, con objetivos más complejos como catalizadores industriales a la vista.
Otras iniciativas se alinean de manera similar. En diciembre, Microsoft se asoció con la startup de software cuántico Algorithmiq para acelerar el desarrollo de algoritmos de química cuántica. Una encuesta de Hyperion Research identifica la química como el área principal para el progreso en computación cuántica en el próximo año, subiendo del segundo y cuarto lugar en encuestas anteriores, lo que refleja un interés e inversión crecientes.
Sin embargo, la realización completa depende de lograr tolerancia a fallos en los sistemas cuánticos, un objetivo universal entre los fabricantes. Como observan Philipp Schleich y Alán Aspuru-Guzik de la Universidad de Toronto en un comentario reciente en Science: «La capacidad de una computadora cuántica para resolver problemas más rápido que una computadora clásica depende de un algoritmo tolerante a fallos». Hasta entonces, los enfoques híbridos cerrarán la brecha, transformando potencialmente la investigación química en la industria y la medicina.