Tras la adquisición por intercambio de Willson Contreras procedente de los Cardinals de St. Louis —a cambio de los pitchers Hunter Dobbins, Yhoiker Fajardo y Blake Aita más 8 millones de dólares—, los Boston Red Sox suman una fuerza estabilizadora en primera base y como bateador designado. La combinación de consistencia ofensiva de Contreras, calidad avanzada de contacto y fiabilidad defensiva aborda años de lesiones y bajo rendimiento en esa posición.
La primera base de Boston ha sido inestable desde el prometedor año de novato de Triston Casas en 2023 (OPS de .856, 24 HR), con lesiones que lo limitaron a 92 juegos en las siguientes dos temporadas, culminando en una ruptura del tendón rotuliano izquierdo que acabó con su temporada en mayo. Antes de Casas, Hanley Ramírez fue el último primera base de los Red Sox con un OPS+ por encima de la media (126 en 2016).
Contreras, debutante con los Cubs en 2016 que ayudó a poner fin a su sequía de 108 años en la Serie Mundial, pasó a la primera base tras desempeñarse como receptor. Acumula 172 jonrones en su carrera y un OPS+ entre 106 y 138 en todas las temporadas salvo 2018, además de 30 juegos de postemporada que le otorgan experiencia en alta presión idónea para la intensidad de Fenway.
Las métricas avanzadas de su última temporada resaltan su calidad: promedio de bateo esperado de .260, slugging esperado de .481, wOBA esperado de .358, tasa de batazos fuertes del 49%, tasa de barriles del 13,9% y velocidad de bateo de 76 mph (percentil 95). El paso del neutral Busch Stadium (factor de parque 100) al favorable a bateadores Fenway (104, el segundo más alto de la MLB) beneficia su poder al pull —19,8% de bolas al aire tiradas el año pasado (frente al 15,1% anterior), con 15 de sus 20 jonrones hacia el lado izquierdo.
En defensa, registró una fuerza de brazo de 88,2 mph (percentil 76), lo que facilita su adaptación al histórico estadio de Boston.