La reforma del sistema de voto municipal para las elecciones de 2026 en París, Lyon y Marsella pone fin a más de cuarenta años de excepción para estas tres grandes ciudades francesas. Promulgada en 1982, la ley PLM introdujo un sistema específico que complicaba la representación electoral. De ahora en adelante, estas elecciones se alinearán con las normas aplicadas a otros municipios.
Las elecciones municipales de 2026, programadas para el 15 y 22 de marzo, representan un punto de inflexión para París, Lyon y Marsella. Hasta ahora, estas tres ciudades se regían por la ley PLM, promulgada en 1982 por Gaston Defferre, entonces ministro del Interior. Esta legislación creó un sistema de voto específico, que diferenciaba a estos municipios del marco nacional. Bajo el antiguo sistema, la elección era doblemente indirecta. Los votantes no elegían directamente el concejo municipal, sino los concejos de distrito o sector. Estos concejos elegían luego parte de los miembros del concejo municipal, que a su vez seleccionaban al alcalde. Para los distritos, la lista ganadora recibía automáticamente la mitad de los escaños, y el resto se distribuía proporcionalmente según los porcentajes de votos. Esta configuración a menudo conducía a resultados inesperados, como se vio en Marsella en 1983. Jean-Claude Gaudin, el candidato de derechas, tenía una ventaja global de unos 2.500 votos sobre Gaston Defferre en las dos vueltas, pero Defferre obtuvo la mayoría en el concejo municipal gracias al sistema PLM. Decepcionado, Gaudin y sus compañeros abandonaron la primera reunión del concejo municipal. La reforma busca garantizar una mejor representación del electorado alineando los procedimientos de voto con los de otros municipios franceses. Así, los votantes seleccionarán listas que obtendrán escaños en el concejo municipal, que elegirá directamente al alcalde. Este cambio simplifica el proceso y fortalece la democracia local en estas metrópolis.