La primera ministra japonesa Sanae Takaichi y el presidente surcoreano Lee Jae-myung concluyeron su reunión el miércoles, dejando de lado agravios históricos para centrarse en relaciones orientadas al futuro. Las conversaciones destacaron la buena relación personal entre los líderes y la importancia estratégica de la asociación de sus naciones en medio de desafíos globales.
La reunión entre la primera ministra japonesa Sanae Takaichi y el presidente surcoreano Lee Jae-myung estuvo cargada de simbolismo, subrayando su compromiso con fortalecer los lazos personales y bilaterales. A pesar de la división ideológica —la conservadora Takaichi y el liberal Lee—, los líderes emularon a sus predecesores al dejar de lado el amargo resentimiento de larga data por temas de la Segunda Guerra Mundial. En cambio, priorizaron las relaciones “orientadas al futuro” y destacaron la “importancia estratégica” de la asociación entre sus países vecinos en una era de inestabilidad global. Durante la visita de dos días de Lee a Japón, la pareja realizó el miércoles una rara visita conjunta al templo Horyu-ji en Nara, ciudad natal de Takaichi. Tras la cumbre, una sesión sorpresa de improvisación con tambores puso aún más de relieve su cordial rapport. En el contexto de sensibilidades relacionadas con China y los legados de la Segunda Guerra Mundial, las conversaciones reafirmaron la necesidad de cooperación entre Japón y Corea del Sur. El itinerario de Lee ejemplificó el compromiso con fortalecer los lazos en medio de tensiones regionales.