La Tennessee Valley Authority ha publicado una revisión de su Plan Integrado de Recursos que prioriza la energía de carbón, gas y nuclear, al tiempo que reduce el énfasis en las energías renovables. Estos cambios responden a las directrices de la administración Trump y a los cambios en la dirección de la empresa de servicios públicos. El periodo de comentarios públicos sobre el borrador estará abierto hasta el 22 de julio.
La mayor empresa de servicios públicos del país espera ahora mantener su flota de carbón hasta 2039 y podría casi duplicar su capacidad de gas hasta los 26 gigavatios. Asimismo, planea solicitar extensiones de licencia para sus tres plantas nucleares. La energía eólica ha quedado totalmente descartada y las proyecciones de nuevas instalaciones solares han caído drásticamente a no más de 5 gigavatios.
Estos ajustes se derivan de la reducción de los incentivos fiscales federales bajo la Ley One Big Beautiful Bill de 2025 y la flexibilización de las regulaciones ambientales sobre los combustibles fósiles. El plan también prevé una creciente demanda por parte de los centros de datos, que ya representan el 20 por ciento de la carga industrial de la empresa y podrían duplicarse para 2030.
Los residentes cercanos a la planta de carbón Cumberland han expresado su oposición. Angie Mummaw, organizadora de Appalachian Voices, calificó la decisión de mantener la central de carbón abierta indefinidamente como "una bofetada". Grupos ecologistas han amenazado con emprender acciones legales respecto a los permisos de emisión de aire vinculados a la planta.
La recomendación final de la junta está programada para el 6 de agosto. Scott Brooks, portavoz de la TVA, afirmó que la empresa seguirá cumpliendo con todas las normativas aplicables.