La extrema derecha francesa ha abrazado el concepto de «batalla cultural», extraído de las ideas de Antonio Gramsci, para imponer su terminología y allanar el camino a victorias políticas. Apodado «gramscianismo de derechas», este enfoque se despliega en medios de comunicación, librerías y redes sociales, a poco más de un año de las elecciones presidenciales.
El concepto de «batalla cultural» está ahora asociado a la extrema derecha francesa, que lo utiliza para configurar el discurso público. Inspirado en el pensador comunista italiano Antonio Gramsci (1891-1937), encarcelado por los fascistas, este «gramscianismo de derechas» pretende introducir términos como «wokismo» o «gran reemplazo» en el lenguaje político. Sus defensores sostienen que las conquistas culturales preceden a los triunfos electorales, haciendo inevitable el ascenso del Rassemblement National (RN). Esta táctica surgió en los años 60, cuando la extrema derecha, apartada del poder tras la Segunda Guerra Mundial, se enfrentó a la hegemonía cultural de la izquierda. Para superar el estigma asociado a figuras como Charles Maurras (1868-1952), adoptó estrategias del adversario, difuminando las líneas ideológicas. Las luchas actuales tienen lugar en los estantes de las librerías, en las ondas de radios y televisiones ligadas a Vincent Bolloré, y en las redes sociales. No obstante, sus promotores admiten un vacío intelectual de fondo, disimulado por el dominio lingüístico. Con las elecciones presidenciales de 2027 a poco más de un año, este impulso fortalece la idea de la conquista inexorable del RN.