En el programa QR! de Canal E, expertos discutieron cómo construir una oposición efectiva contra el gobierno de Javier Milei, en medio de cambios globales y una crisis de participación política. La socióloga Luci Cavallero y el politólogo Nicolás Tereschuk analizaron el auge de las derechas radicales y la necesidad de nuevas formas de organización. Además, el ex ministro José Ignacio de Mendiguren alertó sobre la caída del 14% en la industria, cuestionando el modelo económico actual.
El programa QR!, conducido por Pablo Caruso en Canal E, dedicó su emisión del 26 de febrero de 2026 a examinar los retos políticos y económicos bajo el gobierno de Javier Milei. Caruso planteó la pregunta central: “¿Cómo construye oposición a un gobierno como el de Milei para ganar elecciones y, al mismo tiempo, sostener una base ideológica que no convalide reformas estructurales como la laboral?”.
Nicolás Tereschuk, politólogo, explicó que el Congreso argentino tiende a acompañar a presidentes en momentos de estabilidad política. “Cuando un presidente se estabiliza políticamente, lo habitual es que tenga los resortes para aprobar las leyes que impulsa”, señaló. Tereschuk también vinculó los cambios tecnológicos, geopolíticos y sociales a la aparición de derechas radicalizadas con agendas disruptivas en el mundo.
Luci Cavallero, socióloga, atribuyó el crecimiento de las ultraderechas a décadas de políticas neoliberales que alteraron el trabajo, la economía y los vínculos sociales. “Las extremas derechas no aparecen de la nada: son el resultado de un proceso económico y social previo”, afirmó. Cavallero destacó la crisis de participación ciudadana, donde “participar políticamente se volvió un privilegio” debido a la precarización económica que obliga a la gente a enfocarse en sobrevivir.
En el segmento económico, José Ignacio de Mendiguren, ex ministro de Producción, criticó el deterioro industrial. “La industria cae 14% y al mismo tiempo hablan de crecimiento. Hay que mirar qué sectores crecen y cuáles se destruyen”, advirtió, refiriéndose al concepto de “industricidio”. Comparó la situación con la recuperación post-2001, entre 2002 y 2011, basada en producción y mercado interno. De Mendiguren cuestionó la priorización de la especulación financiera sobre la economía real, citando ejemplos de Alemania, Brasil y Estados Unidos que protegen su capacidad productiva. “Destruir es fácil; construir industria lleva años”, sostuvo. Insistió en que promover empleo no equivale a flexibilizar para despedir, y que el desarrollo surge de producir riqueza, no de especulación.
El debate concluyó enfatizando la necesidad de repensar programas políticos y formas de organización en una sociedad con cambios acelerados, abordando condiciones materiales para la participación y preservando la industria para el empleo y la tecnología.