El gobierno de Javier Milei se muestra optimista ante el debate de la reforma laboral en el Senado este miércoles, con Patricia Bullrich liderando negociaciones para asegurar votos. La iniciativa enfrenta oposición sindical, que critica su impacto en derechos colectivos, mientras se prepara una marcha de la CGT. El oficialismo está dispuesto a aceptar modificaciones para que la ley salga adelante.
El Senado argentino debatirá este miércoles la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, en una sesión clave programada para las 11. El ministro del Interior, Diego Santilli, expresó confianza en que la Cámara Alta otorgue media sanción a la iniciativa, destacando que 'es importante que la ley salga'. Patricia Bullrich, jefa del bloque oficialista, aseguró haber alcanzado 'un acuerdo sólido' tras reuniones con senadores dialoguistas, como Eduardo Vischi, Martín Goerling Lara y otros, para blindar artículos sensibles como despidos, ultraactividad y convenios colectivos.
Bullrich enfatizó en su cuenta de X: 'O modernizamos o seguimos igual de mal', presionando por la modernización para fomentar inversión y empleo. El gobierno afirma tener los votos necesarios tanto en general como en particular, aunque admite tensiones en el capítulo fiscal, especialmente la rebaja del impuesto a las Ganancias que afecta fondos provinciales.
Por su parte, los gremios rechazan el proyecto. Gerardo Martínez, de la UOCRA, lo calificó de 'antisindical' y sin medidas para generar empleo formal, señalando que el 46% de trabajadores está en la informalidad y que se perdieron 60.000 puestos por la paralización de obras públicas. Advirtió que busca romper el modelo sindical y eliminar derechos innegociables como la ultraactividad y el aporte solidario. La CGT convocó una marcha multitudinaria contra la reforma, ante la que el Ministerio de Seguridad aplicará el protocolo antipiquetes para evitar disturbios.
El oficialismo, que negoció con aliados como el PRO, ve en esta ley un paso para crear oportunidades, mientras los sindicatos la perciben como ideológica, ligada al vínculo de Milei con Donald Trump. La discusión no se limita a cambios técnicos, sino a derechos colectivos, en un contexto de sesiones extraordinarias.