Unión por la Patria presentó en la Cámara de Diputados un proyecto de contrarreforma laboral que busca proteger derechos laborales y regular el trabajo en plataformas. Esta iniciativa difiere del plan de modernización laboral impulsado por el Gobierno, que avanza en el Senado pero enfrenta obstáculos en Diputados. El proyecto peronista amplía licencias por maternidad y paternidad, en medio de sesiones extraordinarias del Congreso hasta fines de febrero.
El bloque Unión por la Patria, representando al peronismo, ingresó en la Cámara de Diputados un proyecto propio de reforma laboral el 6 de febrero de 2026. Esta 'contrarreforma' se presenta como alternativa al plan de 'modernización laboral' del Gobierno de Javier Milei, que busca su aprobación en sesiones extraordinarias convocadas del 2 al 27 de febrero.
El proyecto peronista enfatiza la protección de 'los derechos al trabajo y a las condiciones dignas', según su descripción. Incluye regulaciones para el trabajo en plataformas digitales y la ampliación de licencias por maternidad y paternidad. Estas medidas contrastan con la iniciativa oficialista, que propone cambios en el mundo laboral, impositivos y la eliminación de estatutos específicos para sectores como viajantes de comercio, peluqueros, choferes particulares y periodistas.
En el Senado, el oficialismo, liderado por Patricia Bullrich, impulsó un pedido para una sesión el próximo miércoles a las 11, con apoyo de 44 senadores de bloques aliados como PRO, UCR y sectores provinciales. Firmantes incluyen a Beatriz Ávila, Carlos Arce y Luis Juez. Fuentes oficialistas estiman al menos 41 votos para la aprobación en general, aunque negocian modificaciones para atender demandas de bancos, pymes y gobernadores, sin alterar el dictamen mayoritario.
Sin embargo, en Diputados, los tiempos apremian debido a feriados como el carnaval, complicando la estrategia gubernamental. Jefes de bloques informaron al presidente Martín Menem que no hay margen suficiente post-miércoles. El oficialismo relativiza postergaciones, pero admite ajustes en el texto durante la sesión senatorial para facilitar el avance.
Esta presentación peronista añade tensión al debate, destacando divisiones en un Congreso que opera a ritmos distintos entre cámaras.