El movimiento MAGA de Donald Trump encuentra un eco particular en Francia entre los actores agrícolas, como muestra la dura crítica al nombramiento de una execologista en la Oficina Francesa de Biodiversidad. Un reciente evento en el Senado destacó esta tendencia, con un eslogan implícito de 'Make Agriculture Great Again'. Stéphane Foucart, cronista de Le Monde, analiza estos ecos en un contexto de polarización rural.
En su crónica, Stéphane Foucart, periodista de Le Monde, examina cómo la retórica del movimiento MAGA se infiltra en las zonas rurales francesas, especialmente en la agricultura. El 2 de febrero, el Observatorio del Declive Agrícola y la Autosuficiencia organizó un evento en el Senado, al que asistieron parlamentarios, comunicadores, actores agrícolas y la ministra Annie Genevard. La iniciativa buscaba combatir normas y competencia desleal para impulsar una 'reconquista sostenible de la autosuficiencia alimentaria' y reconectar con la palabra 'producir', evocando una prosperidad pasada mítica. Aunque algunos objetivos, como resistir las importaciones bajo regulaciones laxas, son ampliamente compartidos, otros chocan con realidades científicas innegables. El colapso de la biodiversidad, la contaminación generalizada del agua potable por insumos agrícolas, la degradación del suelo, la aridificación del territorio y el aumento de enfermedades crónicas hacen que un retorno al 'negocio como siempre' sea insostenible en términos ambientales y sanitarios. Foucart compara esto con el eslogan de Trump '¡Perfora, bebé, perfora!', adaptado aquí a la agricultura francesa en lugar del petróleo. Las similitudes con MAGA incluyen la búsqueda de una edad de oro mítica, la negación de hechos científicos y una propaganda que explota la angustia social en beneficio de una minoría. La retórica polarizadora enfrenta a ecologistas contra productores y a urbanitas contra rurales, amplificando la tentación de la violencia política de extrema derecha.