Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. está intensificando su uso de drones portátiles para vigilancia, pasando de pruebas a despliegue estándar. Registros federales de contratos indican que esta medida crea un sistema distribuido para el seguimiento de actividades en tiempo real. Los críticos advierten que la red podría extender la vigilancia mucho más allá de las áreas fronterizas.
Según registros federales de contratos revisados por WIRED, Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. (CBP) está apostando con más fuerza de manera discreta por una estrategia de vigilancia centrada en drones portátiles. Este enfoque marca una transición del uso experimental a la integración de pequeños drones como herramientas rutinarias en las operaciones de control fronterizo.
La estrategia busca crear una red de vigilancia distribuida capaz de monitorear actividades en tiempo real. Un sistema así permite a los agentes seguir los eventos de forma dinámica, mejorando la cobertura a lo largo de las fronteras de EE.UU.
Sin embargo, defensores de la privacidad y críticos han expresado preocupaciones sobre un posible exceso de alcance. Advierten de que esta red de drones en expansión podría permitir el monitoreo mucho más allá de las zonas fronterizas tradicionales, planteando interrogantes sobre las libertades civiles y el alcance de los poderes federales de vigilancia.
Este desarrollo se alinea con los esfuerzos más amplios del Departamento de Seguridad Nacional para modernizar las tecnologías de control de inmigración y aduanas, aunque los detalles específicos sobre plazos de despliegue o modelos de drones siguen siendo limitados en los registros disponibles.