Millones de personas desplazadas por el impacto del cambio climático se enfrentan a obstáculos cada vez mayores para ingresar a Estados Unidos. Las recientes restricciones migratorias han cerrado vías que antes utilizaban quienes huían de desastres medioambientales. Los defensores afirman que estos cambios dejan poco margen para los afectados por inundaciones, sequías y tormentas.
Ni la legislación estadounidense ni la internacional reconocen el desplazamiento relacionado con el clima como motivo para solicitar asilo. Esta brecha se ha agudizado bajo medidas de aplicación más estrictas que limitan la entrada desde diversos países.
Los testimonios personales ilustran los efectos. Evelyn, quien llegó tras la devastación del huracán Mitch en Honduras en 1998, describió el empeoramiento de las restricciones. “Cada día hay más barreras”, señaló. Un médico de Sudán y un hombre de Somalia reportaron temores similares tras la entrada en vigor de prohibiciones de acceso y límites al asilo.
Felipe Navarro, del Center for Gender and Refugee Studies, señaló que los factores climáticos reciben poca consideración en la política actual. Añadió que el cierre de puertas a ciertas nacionalidades deja a las personas desplazadas sin opciones, incluso mientras las cifras globales de afectados por choques medioambientales continúan aumentando.