Padres en Australia y California se preguntan si la exposición al humo de los incendios forestales durante el embarazo contribuyó a los problemas de salud de sus hijos. Los incendios recientes produjeron niveles de contaminación sin precedentes que afectaron a poblaciones urbanas lejos de las llamas.
Anneke French, una enfermera en Canberra, sufrió un desprendimiento de placenta a las 35 semanas durante el verano negro de Australia en 2019-2020. Su hija Margot nació prematura y con bajo peso, y más tarde desarrolló asma y eccema. French y su obstetra, Stephen Robson, notaron que el humo penetraba en las habitaciones del hospital durante los partos aquel verano.