Un grupo de mujeres trabajadoras agrícolas del Cabo Occidental marchó al Parlamento para protestar contra los desalojos y exigir una reforma agraria urgente. Afirman que el Día de la Libertad ofrece pocos motivos de celebración en medio de la persistente falta de tierras y la inseguridad en la tenencia. La marcha pone de manifiesto las vulnerabilidades que persisten décadas después de la instauración de la democracia.
Las trabajadoras agrícolas del Cabo Occidental describieron el Día de la Libertad como un recordatorio de los problemas sin resolver. Marcharon al Parlamento para protestar contra los desalojos, la falta de tierras y la inseguridad en la tenencia de la tierra. Las mujeres destacaron que, incluso después de más de 30 años de democracia, sus vidas en las granjas siguen siendo precarias.
La habitante de una granja, Johanna August, señaló: “Estamos asustadas porque hay muchas personas que no trabajan allí, pero sus parejas han fallecido. Si logran desalojar a Bradley, mañana será otra persona. No estamos seguras”. Angelique Stevens añadió: “Nací en una granja, mis padres trabajaron allí durante 30 años, crecí allí y también trabajé en la granja. Trabajé durante 10 años”.
Carmen Louw, codirectora del proyecto Women on Farms, explicó que las mujeres son vistas como trabajadoras secundarias. Se enfrentan al empleo estacional y a viviendas vinculadas a los nombres de sus parejas masculinas, lo que provoca desalojos tras el fallecimiento, el divorcio o la emisión de órdenes de protección. “Cuando un granjero la desaloja, a menudo termina en la calle o en un asentamiento informal”, dijo Louw.
El grupo exige la redistribución de tierras y terrenos públicos para viviendas de los trabajadores agrícolas. Han presentado memorandos reiterados al ministro de reforma agraria, pero no han recibido legislación significativa ni tierras. Sin cambios, afirman que el Día de la Libertad no refleja su realidad.