La lucha por la igualdad salarial en el tenis femenino ha avanzado significativamente desde el hito de Billie Jean King en 1973. Los Grand Slams ahora ofrecen paridad, pero persisten brechas en otros torneos. La WTA apunta a la igualdad total en premios para 2033.
La presión por premios iguales en el tenis comenzó con el US Open en 1973, cuando Billie Jean King amenazó con boicotear si las mujeres no recibían el mismo pago que los hombres. Esto marcó el inicio de la igualdad salarial en ese Grand Slam, estableciendo un precedente para los demás. El Australian Open logró la paridad en 2001, el French Open en 2007 y Wimbledon en 2007. El Women's Tennis Association (WTA), fundada en 1973 bajo el liderazgo de King, desempeñó un papel fundamental en la defensa de la igualdad de género en el deporte. Aunque los cuatro Grand Slams ahora ofrecen premios iguales, esto no es universal en todos los torneos. Los eventos más pequeños y competiciones no mayores aún muestran disparidades, con las mujeres recibiendo a menudo menos que los hombres. Los argumentos a favor de la igualdad salarial destacan el esfuerzo, habilidad y audiencia comparables de los partidos femeninos. Los críticos han cuestionado la viabilidad financiera, pero el creciente interés comercial en el tenis femenino respalda el caso de la paridad. Más allá de los majors, la brecha persiste, particularmente en eventos de menor categoría. De cara al futuro, la WTA ha establecido como objetivo el año 2033 para la paridad total de premios en todo el circuito. Este objetivo refleja los esfuerzos continuos por cerrar la brecha financiera y promover la equidad en el deporte.