En respuesta al debate sobre la privacidad de los jugadores iniciado por la queja de Coco Gauff en el Abierto de Australia, la directora de Roland Garros, Amélie Mauresmo, ha prohibido el acceso de cámaras a las zonas privadas de los jugadores, convirtiéndose en el primer Grand Slam en hacerlo. La medida fue confirmada en una rueda de prensa previa al torneo, junto con un aumento del 9,53% en los premios, que ascienden a 72,8 millones de dólares.
La decisión se produce tras las sonadas quejas de Coco Gauff, incluida su petición el 14 de abril en el Abierto de Stuttgart para que los Grand Slams proporcionen espacios privados. Allí, destacó intrusiones como cámaras filmando sus oraciones previas al partido y momentos fuera de la pista, haciéndose eco de las frustraciones de su viral arrebato tras romper la raqueta después de una derrota en el Abierto de Australia de 2026.
Mauresmo declaró: “Los jugadores necesitan una zona privada, algo que no cambiará. No habrá acceso para cámaras”. Esto contrasta con la confirmación por parte de Wimbledon de que no realizará cambios en su configuración de transmisión para 2026, la cual valora ciertas imágenes detrás de escena mientras protege las áreas designadas para los jugadores.
Otros Grand Slams aún no han anunciado medidas similares. La bolsa total de premios de Roland Garros asciende a 72.819.252 dólares (61.723.000 euros), y los ganadores individuales recibirán alrededor de 3,3 millones de dólares (2,8 millones de euros) cada uno.