Los jóvenes iraníes en Hong Kong atraviesan días de ansiedad y noches de insomnio, esperando impotentes noticias de sus seres queridos en medio de un aluvión de informes contradictorios sobre el conflicto en Oriente Medio. El investigador biomédico Behzad Nasiri Ahmadabadi y el estudiante Ali* describen su impotencia ante los sucesos ocurridos a miles de kilómetros de distancia.
La vida para el investigador biomédico iraní radicado en Hong Kong, Behzad Nasiri Ahmadabadi, está llena de ansiedad, ya que pasa cada día esperando una llamada de su familia que podría no llegar en medio del conflicto en Oriente Medio. El estudiante iraní Ali, quien pidió que no se utilizara su nombre real, revisa informes de noticias de todo el mundo para reconstruir los hechos y permanece despierto por la noche reflexionando sobre su significado. “Hay mucha información contradictoria en todas partes”, señaló. “Es muy difícil entender realmente lo que está pasando... y sin esa claridad, es difícil pensar en cómo podemos avanzar”. Los jóvenes iraníes en Hong Kong afrontan el conflicto analizando constantemente las noticias, corrigiendo la desinformación o simplemente esperando mensajes que confirmen que sus seres queridos en Irán están a salvo. Comparten una sensación común de impotencia ante una guerra que se libra a miles de kilómetros de distancia. Los continuos ataques contra Irán por parte de Estados Unidos e Israel han desencadenado represalias y han aumentado el temor a una guerra regional más amplia, con civiles enfrentándose a riesgos e incertidumbre crecientes. Los rebeldes hutíes, apoyados por Irán, se unieron a la contienda a finales de marzo lanzando misiles contra Israel desde Yemen.