En la última sesión del juicio en el Tribunal Supremo de España sobre el escándalo de las mascarillas del caso Koldo —tras los testimonios de Víctor de Aldama y Koldo García—, el exministro de Transportes José Luis Ábalos negó todos los cargos de corrupción el 4 de mayo de 2026. La Fiscalía Anticorrupción se negó a reducir aún más la pena del colaborador Aldama, mientras que el PP rebajó su petición para evitarle la prisión.
Ábalos testificó durante más de seis horas, rechazando las acusaciones de haber recibido dinero de Víctor de Aldama o de haber influido en contratos irregulares de mascarillas durante la pandemia. Al ser confrontado con audios de conversaciones con su exasesor Koldo García, ironizó ante el fiscal Alejandro Luzón: 'Lo único que han encontrado son 94.000 euros sin justificar. ¡Ese es el gran caso de corrupción de las mascarillas!'.
Atribuyó los anticipos de gastos personales de Koldo a la 'desidia' de su ayudante, señaló que sus necesidades de efectivo como ministro eran mínimas y acusó a la unidad de la UCO de la Guardia Civil de tener un 'sesgo permanente'. Ábalos defendió la legitimidad de los acuerdos de alquiler y de los empleos en el sector público de su expareja Jésica Rodríguez, alegando coacción por parte de Aldama y lamentando tener que 'demostrar las hipótesis'.
La Fiscalía mantuvo sus peticiones: 24 años para Ábalos, 19,5 años para Koldo García y siete años para Aldama, a pesar de su cooperación detallando cuestiones de financiación del PSOE en testimonios previos. Fuentes indicaron que la fiscal Teresa Peramato se opuso a nuevas reducciones tras discusiones internas. El PP, como acusación popular, rebajó su solicitud de pena para Aldama a poco más de cinco años (menos de dos años individualmente), citando su confesión 'muy cualificada'.
A petición de las defensas, el tribunal pospuso los informes finales un día. Ábalos describió su relación con Koldo como una de 'lealtad'; Koldo permaneció en silencio durante la sesión.