Manuel Reija, lotero acusado de apropiarse de un boleto de La Primitiva premiado con 4,7 millones de euros en 2012, ha defendido este lunes en la Audiencia Provincial de A Coruña que lo encontró olvidado en su mostrador y que intentó cobrarlo para evitar su caducidad. Ha negado ocultar la información al cliente y haber usado la posición de su hermano, delegado de Loterías. La Fiscalía sostiene que retuvo el resguardo sabiendo su valor.
Manuel Reija ha insistido en su declaración en la penúltima sesión del juicio que el 2 de julio de 2012 encontró el boleto premiado de primera categoría "olvidado" sobre el mostrador de su administración en A Coruña, cuando estaba solo. "No tenía a nadie delante cuando lo encontré", ha afirmado, describiendo los boletos como "recién sacados de la cartera". Tras comprobarlos en el terminal, detectó el premio pero desconocía su cuantía exacta de 4,7 millones de euros.
Dos meses después, en septiembre de 2012, presentó una solicitud de cobro ante la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (SELAE), seguida de tres más en 2013. "Intenté cobrar el premio para que no caducara", ha justificado, alegando que buscaba forzar una respuesta y que el dinero fuera para su dueño. Acudió a la delegación de Loterías en A Coruña, dirigida por su hermano Miguel Reija, para consultar el procedimiento, ya que "no había una directriz clara".
La Fiscalía sostiene que Reija supo el alto valor cuando un cliente lo comprobó en julio de 2012, ocultó la información y retuvo el resguardo. Movimientos en la terminal registran comprobaciones previas con combinaciones singulares, que Reija califica de "mentira". Su hermano está acusado de encubrimiento.
Dos familias reclaman la titularidad: la viuda e hija del hombre identificado por la Policía como propietario, y otra con aspirante descartado. La Fiscalía pide seis años de prisión para ambos hermanos por estafa o apropiación indebida, o alternativamente por encubrimiento y blanqueo.