El Tribunal Supremo ha iniciado el juicio contra el exministro José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García por presunta corrupción en contratos de mascarillas durante la pandemia. Testigos clave, como el hijo de Ábalos, el hermano de García y la expareja de Ábalos, han declarado negando su implicación en manejo de dinero o enchufes irregulares. Las defensas han apuntado al empresario Víctor de Aldama como principal responsable.
El juicio en el Salón de Plenos del Tribunal Supremo comenzó este 7 de abril de 2026 con Ábalos y García llegando desde la prisión de Soto del Real, custodiados por la Policía Nacional. Ambos están en prisión provisional desde hace cinco meses, mientras Aldama, que colabora con la justicia, permanece en libertad. La Fiscalía Anticorrupción, liderada por Alejandro Luzón, pide 24 años para Ábalos y 19,5 para García.
Víctor Ábalos, hijo del exministro, negó ser "custodio del dinero" de su padre. Explicó que prestó más de 20.000 euros a su progenitor tras su divorcio y ayudó a la mujer de Koldo García con trabajo temporal. Sobre mensajes con "café", afirmó: "A Koldo le gusta mucho el café", refiriéndose a café literal de Colombia, no dinero.
Joseba García, hermano de Koldo e imputado en otra rama del caso, rechazó haber recogido dinero. Sus viajes a República Dominicana fueron por negocios y amor, no por sobres de 10.000 euros. El efectivo en su casa procedía de su club de moteros, y ayudó a Jésica Rodríguez con partes de trabajo en Ineco, empresa pública del Ministerio de Transportes.
Jésica Rodríguez, expareja de Ábalos, admitió haber sido contratada en Ineco y Tragsatec sin trabajar, cobrando 43.978 euros entre 2019 y 2021. "Yo decía lo que José y Koldo me habían indicado", declaró. Ábalos cubría sus gastos, incluido un piso en Plaza de España pagado por un socio de Aldama. El abogado de Ábalos, Marino Turiel, preguntó si se dedicaba a la prostitución; ella negó: "Soy dentista y estoy colegiada".
Las defensas de Ábalos y García buscan desviar la responsabilidad hacia Aldama, generando contradicciones entre testigos, según reportes de EL PAÍS.