Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal declararon como testigos en el juicio por el caso Kitchen en la Audiencia Nacional, defendiendo la legalidad de la operación policial contra Luis Bárcenas. Sus versiones chocan con testimonios de agentes y pruebas del sumario. El proceso, en su tercera semana, continúa con más declaraciones.
El juicio por el caso Kitchen, que enjuicia una operación parapolicial iniciada en 2013 para espiar a Luis Bárcenas, ha entrado en su tercera semana en la Audiencia Nacional. Casi 50 testigos han declarado, incluyendo al extesorero Bárcenas, Rajoy —expresidente del Gobierno y del PP— y Cospedal, exsecretaria general del partido.
Rajoy apoyó a Jorge Fernández Díaz, principal acusado, y afirmó: “Estoy convencido de que esa operación policial se adecuó a la legalidad”. Negó recordar un SMS de 2012 a Bárcenas —“Luis, nada es fácil, pero hacemos lo que podemos. Ánimo”—, pese a haberlo reconocido en el juicio de Gürtel en 2017. También rechazó la existencia de una grabación en la que supuestamente destruía documentos de la contabilidad B del PP.
Cospedal admitió reunirse “ocho o nueve” veces con José Manuel Villarejo, pero negó encargos o llamadas telefónicas. Esto contradice audios donde le pide “parar la libretita” de Bárcenas y un informe policial sobre una llamada en julio de 2013.
Agentes de UCAO y UAI confirmaron seguimientos a la familia de Bárcenas y videovigilancia sin informar a la UDEF, que investigaba legalmente el dinero del extesorero. Testigos como Ignacio Cosidó e inspectors jefes expresaron extrañeza por la falta de coordinación judicial. El sumario incluye clonación de dispositivos sin permiso y notas sobre audios de Rajoy.
El juicio reanuda el lunes con declaraciones de Soraya Sáenz de Santamaría y Javier Arenas, y el miércoles con Manuel Morocho.