Casi el 30 % de los jugadores en la Copa de África de Naciones en Marruecos nacieron en Europa, lo que resalta la creciente dependencia de las naciones africanas del talento de la diáspora. Comoras alinea casi un equipo entero procedente de Europa, mientras que los anfitriones Marruecos y otros como Argelia lideran esta tendencia.
La Copa de África de Naciones 2025, celebrada en Marruecos, muestra un notable aumento de jugadores nacidos fuera de África, especialmente en Europa. De los 664 jugadores de las 24 selecciones, 191 –el 28,8 %– nacieron en Europa. Esto refleja cómo muchos países africanos refuerzan sus plantillas con talento de comunidades migrantes en el extranjero.
La pequeña Comoras, que se enfrentará a los anfitriones Marruecos en Rabat el domingo, cuenta con 25 de sus 26 jugadores nacidos en Europa, reclutando en gran medida de la comunidad de Marsella. Es su segunda participación en el torneo. El propio Marruecos tiene la mayoría de su plantilla nacida en el extranjero, con jugadores de Bélgica, Francia, Países Bajos y España. Su portero, Yassine Bounou, nació en Canadá. Argelia cuenta con 16 jugadores nacidos en Europa, en su mayoría de Francia, además de otros de Bélgica, Alemania y Países Bajos, respaldados por sólidas redes de ojeo.
La República Democrática del Congo y Guinea Ecuatorial también dependen en gran medida de este talento, siendo que esta última tiene 19 de sus 28 jugadores de España, su antigua potencia colonial. Esta estrategia ha elevado la participación de Guinea Ecuatorial, alcanzando cinco finales en las últimas ocho ediciones. La mitad de la plantilla de Senegal comparte este origen, mientras que jugadores de Gran Bretaña, Italia, Noruega, Portugal, Suiza, Suecia e incluso EE.UU. (Amar Taifour de Sudán) aportan diversidad.
Esta tendencia se debe a cambios en las normas de la FIFA hace unos 20 años, que permitieron a los binacionales cambiar de selección tras las categorías inferiores. Una enmienda posterior autorizó cambios tras convocatorias absolutas no competitivas, como en el caso de Wilfried Zaha, que pasó de Inglaterra a Costa de Marfil. En contraste, Botsuana, Egipto y Sudáfrica alinean plantillas íntegramente formadas por jugadores nacidos en el país.