Marcas antiguas en Italia podrían registrar estampida de tortugas marinas

Impresiones inusuales en una cara rocosa en Italia podrían representar huellas dejadas por tortugas marinas que huían de un terremoto hace 83 millones de años. Escaladores libres descubrieron más de 1.000 impresiones en caliza del período Cretácico. Mientras los investigadores proponen un origen biológico, un experto cuestiona su autenticidad.

En las laderas prohibidas de Monte Cònero, en la costa este de Italia, escaladores libres se toparon con extrañas marcas en una cara rocosa. Estas características, que suman más de 1.000, aparecen en dos lugares: uno a más de 100 metros por encima del nivel actual del océano y otro en la playa de La Vela tras un derrumbe de estantería. La roca consiste en caliza cretácica formada a partir de sedimentos finos en un lecho marino somero hace unos 83 millones de años.

Fotografías del lugar llegaron a Alessandro Montanari en el Observatorio Geológico de Coldigioco en Italia, lo que motivó un estudio con permiso del parque utilizando acceso peatonal y drones. El equipo de Montanari sugiere que las impresiones fueron hechas por aletas de tortugas marinas. Eliminaron peces, plesiosaurios y mosasaurios como posibilidades, dada la fauna vertebrada del océano en esa época.

Para que las huellas se conservaran en el fondo marino blando, era esencial un enterramiento rápido, probablemente por actividad sísmica. Montanari hipotetiza: “[Podría haber sido] un fuerte terremoto, que asustó hasta la muerte a estos pobres animales que estaban pacíficamente rondando en el entorno de aguas someras rico en nutrientes”. Añade: “Todos nadan en pánico hacia el mar abierto al oeste del arrecife, y algunos de ellos llegaron al fondo marino fangoso, dejando sus huellas de paletas”.

La idea sigue siendo una hipótesis, con planes para consultar a icnólogos para el análisis de fósiles de huellas. Anthony Romilio, de la Universidad de Queensland, señala que, si se confirman como rastros de tortuga, serían los más numerosos del mundo. Sin embargo, sin acceso directo al lugar, duda de su origen: “Las marcas de la superficie no muestran el espaciado, ritmo o anatomía esperados de los golpes de aletas de tortugas marinas. Estoy de la opinión de que no son de origen biológico, sino estructuras abióticas”.

Los hallazgos aparecen en Cretaceous Research (DOI: 10.1016/j.cretres.2025.106268).

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