La antigua ciudad de Sardes, en el oeste de Turquía, ha sido inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO tras casi siete décadas de excavaciones continuas. La designación reconoce la historia estratificada del yacimiento, desde la Edad del Bronce hasta el dominio otomano, así como la labor arqueológica sostenida que ha revelado su importancia.
Sardes fue la capital del reino lidio de la Edad del Hierro y, posteriormente, pasó por el control griego, romano, bizantino y otomano. Los arqueólogos atribuyen la conservación del yacimiento a su ubicación fuera del desarrollo urbano moderno, lo que ha permitido que múltiples estratos históricos permanezcan accesibles.
La Exploración de la Antigua Sardes de Harvard-Cornell comenzó en 1958 y continúa siendo uno de los proyectos institucionales de mayor duración en la región. Los investigadores han descubierto muros de adobe, un taller de refinado de oro, un antiguo distrito comercial y una plaza santuario que requirió 15 años de trabajo.
Benjamin Anderson, profesor asociado en Cornell, señaló el valor de la continuidad institucional que ha producido una masa crítica de datos a lo largo de generaciones. Annetta Alexandridis, también en Cornell, destacó el énfasis del proyecto en comunicar los hallazgos a las comunidades locales y a los visitantes.
La participación local sigue siendo fundamental, con más de la mitad de los investigadores actuales procedentes de instituciones turcas. La estudiante de doctorado Leyla Uğurer, quien creció cerca del yacimiento, afirmó que se espera que el estatus de la UNESCO aumente la financiación, el turismo y la protección de la zona.