Una cueva de gran altitud en los Pirineos orientales ha revelado indicios de ocupación prehistórica recurrente a lo largo de miles de años, incluyendo posible minería primitiva de cobre y los restos de un niño.
Los arqueólogos excavaron la cueva 338 en el valle del Freser, a más de 2.200 metros sobre el nivel del mar. Identificaron cuatro capas de actividad, con carbón vegetal cuya fecha más antigua se remonta a hace unos 6.000 años. La segunda y la tercera capa contenían 23 hogares con fragmentos triturados y quemados de un mineral verde que podría ser malaquita. La datación por radiocarbono sitúa un hogar hace aproximadamente 3.000 años y otros entre hace 5.500 y 4.000 años. Los investigadores recuperaron un hueso del dedo de un niño y un diente de leche de la tercera capa. Otros hallazgos incluyeron un colgante de concha y un colgante de diente de oso pardo datados en el segundo milenio a.C. "Encontramos una secuencia arqueológica realmente rica", afirmó el profesor Carlos Tornero, del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social. Está previsto que la excavación se reanude este verano para esclarecer la identidad del mineral y buscar más enterramientos.