Un nuevo análisis genético revela estrechas interacciones entre los primeros agricultores de Europa y los cazadores-recolectores, donde las mujeres impulsaron la expansión de la agricultura en las regiones del noroeste. Migraciones posteriores reconfiguraron poblaciones tan lejanas como la de Gran Bretaña.
Los investigadores analizaron ADN antiguo de yacimientos en Bélgica y los Países Bajos, a lo largo de la zona del Rin-Mosa. El estudio halló que los neolíticos posteriores de esa área poseían al menos un 50 por ciento de ascendencia local de cazadores-recolectores mezclada con raíces de agricultores anatolios. Los cromosomas Y coincidían con los linajes de cazadores-recolectores, mientras que tres cuartas partes del ADN mitocondrial provenían de grupos agrícolas del sur, lo que indica que las mujeres se integraron en las comunidades de recolectores a través del matrimonio y las alianzas.