Un nuevo estudio de ADN fósil demuestra que los caballos se originaron en América del Norte hace millones de años y llegaron a Europa a través de China.
El estudio analizó ADN fósil del caballo de Dalian, que en su día fue descartado como una rareza local en el noreste de China. Los resultados indican que el caballo de Dalian portaba una ascendencia estadounidense distintiva y la transmitió a antiguas poblaciones de caballos en Siberia. Esos linajes dieron lugar posteriormente a los caballos europeos modernos. La investigación fue publicada en Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, a partir de muestras obtenidas en la provincia de Heilongjiang.