Un simio fósil recientemente descubierto en el norte de Egipto, llamado Masripithecus moghraensis, data de hace 17 a 18 millones de años y podría estar estrechamente relacionado con los ancestros de los simios modernos. Los investigadores sostienen que este hallazgo desplaza el foco de la evolución temprana de los simios desde África Oriental hacia el norte de África. La especie aporta datos clave sobre la diversidad de los hominoideos durante un periodo de conexiones continentales.
Un equipo de investigadores ha identificado una nueva especie de simio fósil, Masripithecus moghraensis, desenterrada en la región de Wadi Moghra, en el norte de Egipto. Con una datación de hace unos 17 a 18 millones de años, el espécimen ofrece nuevas pruebas sobre los orígenes de los simios modernos, incluidos los humanos. Shorouq Al-Ashqar y sus colegas lo describen como un hominoideo troncal estrechamente vinculado al linaje que dio lugar a todos los simios actuales, según su análisis publicado este año en la revista Science (DOI: 10.1126/science.adz4102). Mediante el uso de un método de datación bayesiano, que integra rasgos anatómicos con la edad de los fósiles, el equipo situó al Masripithecus cerca de la base de la evolución de los hominoideos de la corona. Los simios tempranos, o hominoideos troncales, surgieron en Afro-Arabia hace más de 25 millones de años durante el Oligoceno. Para el Mioceno, hace unos 14 a 16 millones de años, algunos se extendieron hacia Eurasia a medida que se formaban conexiones terrestres. Sin embargo, las lagunas en el registro fósil, especialmente en las vastas zonas inexploradas de África, han dejado poco claros los orígenes precisos de los simios modernos. Este descubrimiento pone de relieve la diversidad de los simios cuando Afro-Arabia estaba conectada con Eurasia, lo que sugiere que los simios modernos podrían haber surgido en el norte de Afro-Arabia, el Levante o el Mediterráneo oriental. David Alba y Júlia Arias-Martorell señalaron en una perspectiva relacionada: “Los hallazgos […] confirman que los paleontólogos podrían haber estado buscando a los ancestros de los hominoideos de la corona en el lugar equivocado”. El hallazgo desafía el énfasis tradicional en los yacimientos de África Oriental e insta a realizar búsquedas más amplias en el norte de África y las regiones adyacentes.