Un nuevo estudio sugiere que la desaparición de los grandes herbívoros en el Levante hace unos 200.000 años impulsó a los primeros humanos a cambiar las pesadas herramientas de piedra por otras más ligeras y sofisticadas. Investigadores de la Universidad de Tel Aviv analizaron yacimientos arqueológicos y descubrieron que esta revolución en las herramientas coincidió con un descenso de las presas grandes y un aumento de los animales más pequeños. Los hallazgos, publicados en Quaternary Science Reviews, proponen que la caza de presas más pequeñas pudo haber impulsado la evolución cognitiva.
Vlad Litov, de la Universidad de Tel Aviv, y sus colegas examinaron artefactos de 47 yacimientos paleolíticos en todo el Levante. Durante más de un millón de años, los primeros humanos dependieron de herramientas de gran resistencia, como hachas y hendedores, para cazar megaherbívoros (herbívoros pesados de más de 1.000 kilogramos, como parientes extintos de los elefantes y los rinocerontes). Hace unos 200.000 años, estas herramientas desaparecieron del registro a medida que los megaherbívoros disminuían drásticamente, posiblemente debido a la sobreexplotación cinegética, mientras que las presas pequeñas se hicieron más abundantes y proliferaron herramientas ligeras como las hojas. Litov señaló que las herramientas pesadas persistieron hasta hace unos 50.000 años en regiones como el sur de China, donde las presas grandes seguían estando disponibles. “A medida que los megaherbívoros disminuyeron, los humanos dependieron cada vez más de presas más pequeñas, lo que requirió diferentes estrategias de caza, una planificación más flexible y el uso de kits de herramientas más ligeros y complejos”, afirmó Litov. “Estos desafíos favorecieron la selección de capacidades cognitivas mejoradas”. El estudio desafía las visiones anteriores de que los avances cognitivos impulsaron el cambio de herramientas, argumentando en cambio que la adaptación a la escasez de caza mayor estimuló la evolución cerebral en especies como los neandertales y el Homo sapiens. Ceri Shipton, del University College de Londres, advirtió que ya existía una planificación sofisticada en el Paleolítico Medio. Nicolas Teyssandier, del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia, lo calificó de adaptación más que de salto en la inteligencia.