Un nuevo estudio demuestra que, en la Gran Bretaña de la Edad del Bronce, la gente siguió dependiendo de herramientas hechas con huesos de animales para la extracción de cobre en la mina de Great Orme, en el norte de Gales, incluso después de que las herramientas de metal estuvieran disponibles. Los investigadores analizaron 150 artefactos óseos y descubrieron que estaban moldeados para tareas específicas, como partir rocas y raspar mineral. Esta práctica se mantuvo durante al menos nueve siglos, entre hace 3700 y 2800 años.
El análisis se centró en los huesos procedentes del complejo minero de cobre de la Edad del Bronce en Great Orme. Desde el inicio de las excavaciones a principios de la década de 1990, se han recuperado más de 30.000 fragmentos óseos en el yacimiento. Más de la mitad procedían de ganado vacuno, y el resto de ovejas, cabras y cerdos. Las arqueólogas Olga Zagorodnia, del Museo Británico, y Harriet White, investigadora independiente, utilizaron microscopía de alta resolución y experimentos con réplicas para identificar el moldeado deliberado y los patrones de desgaste por uso en los huesos.