Se ha encontrado una posible huella de rodilla dejada por un neandertal en la arcilla dentro de la cueva de Bruniquel, en el suroeste de Francia. La impresión data de hace unos 175.000 años y se encuentra cerca de estructuras circulares construidas con estalagmitas rotas.
Las estructuras fueron descubiertas por primera vez en la década de 1990 y descritas en un estudio de 2016. Sophie Verheyden, del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales, señaló que la marca podría ser una huella de rodilla, pero la calificó como una hipótesis que requiere una comparación adicional con impresiones modernas en arcilla. Una fina capa de carbonato de calcio cubre la huella, lo que confirma su origen antiguo, y un especialista en osos descartó que se trate de una huella animal.