Un fósil de dinosaurio aplastado, olvidado durante mucho tiempo en un cajón, ha sido reconstruido por un estudiante de pregrado de Virginia Tech, revelando una nueva especie de dinosaurio carnívoro temprano. El espécimen, llamado Ptychotherates bucculentus, pertenecía al grupo Herrerasauria y vivió cerca del final del período Triásico. Su descubrimiento sugiere que este antiguo linaje de dinosaurios persistió hasta la extinción del final del Triásico.
Simba Srivastava, un estudiante de último año de geociencias en Virginia Tech, pasó dos años reconstruyendo un cráneo de dinosaurio gravemente dañado, encontrado originalmente en 1982 en Ghost Ranch, Nuevo México, por un equipo del Museo Carnegie de Historia Natural. Sterling Nesbitt redescubrió el fósil más de 30 años después y lo llevó a Virginia Tech. Utilizando tomografías computarizadas, Srivastava separó digitalmente los huesos y produjo un modelo impreso en 3D, revelando características únicas como pómulos grandes, una caja craneana ancha y un hocico corto y profundo nunca antes visto en dinosaurios tempranos de la cantera Coelophysis, datado en las etapas más recientes del Noriense o Rhaetiense del Triásico, hace más de tres veces el tiempo que vivió el Tyrannosaurus rex. El dinosaurio compitió con parientes de los cocodrilos y mamíferos antes de que los dinosaurios dominaran tras la extinción del final del Triásico hace unos 201 millones de años. Srivastava nombró a la especie Ptychotherates bucculentus, que significa 'cazador plegado con mejillas llenas' en latín. 'Este espécimen cabe en mis manos, pero es la única prueba de que alguno de estos dinosaurios vivió tanto tiempo', dijo Srivastava. El hallazgo indica que Herrerasauria, uno de los grupos de dinosaurios carnívoros más tempranos, sobrevivió tanto como cualquier otro miembro conocido y pudo haber sido eliminado por el evento de extinción que despejó a los competidores para otros dinosaurios. Nesbitt y Michelle Stocker asesoraron a Srivastava desde su primer año, enfatizando la investigación práctica. Su trabajo, detallado en Papers in Palaeontology, destaca la diversidad de los herrerasaurios en el Triásico final y sugiere que el suroeste estadounidense sirvió como refugio final para este linaje. No existen otros especímenes similares, lo que convierte a este fósil en una pieza clave para comprender la evolución de los dinosaurios.