Un esqueleto notablemente completo de una especie de ictiosaurio previamente desconocida ha sido identificado en la Costa Jurásica del Reino Unido, ofreciendo nuevas perspectivas sobre la evolución de los reptiles marinos prehistóricos. La criatura de tres metros de largo, nombrada Xiphodracon goldencapensis y apodada el Dragón Espada de Dorset, data de hace 190 millones de años, del período Pliensbachiano. Su descubrimiento ayuda a aclarar una transición clave en la diversidad de ictiosaurios durante el Jurásico Temprano.
El fósil, descubierto cerca de Golden Cap en Dorset en 2001 por el coleccionista local Chris Moore, representa el primer nuevo género de ictiosaurio del Jurásico Temprano descrito de la región en más de un siglo. La Costa Jurásica ha sido durante mucho tiempo una rica fuente de restos de ictiosaurios, con contribuciones notables de la cazadora de fósiles Mary Anning a partir de principios del siglo XIX. Esta muestra, ahora alojada en el Royal Ontario Museum en Canadá, fue estudiada desde 2016 por un equipo internacional dirigido por el paleontólogo Dr. Dean Lomax, investigador honorario en The University of Manchester y fellow de investigación 1851 en la University of Bristol. Preservado en detalle tridimensional, el esqueleto presenta un hocico alargado en forma de espada, un gran ojo y posibles restos de la última comida, lo que sugiere que el animal cazaba peces y calamares. Los investigadores estiman que medía unos tres metros de longitud. El descubrimiento cubre un vacío en el registro fósil de la etapa Pliensbachiano, que abarca de 193 a 184 millones de años atrás, una época en la que varias familias de ictiosaurios se extinguieron y surgieron otras nuevas. Dr. Lomax describió el ejemplar como una «pieza que faltaba en el rompecabezas de los ictiosaurios», señalando su parentesco más cercano con especies posteriores del Jurásico Temprano y ayudando a datar el relevo faunístico antes de lo que se pensaba. La coautora, la profesora Judy Massare de la State University of New York at Brockport, destacó la rareza de los ictiosaurios pliensebachianos y las faunas distintas antes y después de este intervalo, pese a roles ecológicos similares. Detalles adicionales muestran una vida prehistórica dura: el esqueleto presenta huesos de extremidades malformados y dientes que indican lesión o enfermedad, así como marcas de mordidas en el cráneo de un depredador mayor, posiblemente otro ictiosaurio. La coautora Dr. Erin Maxwell, del State Museum of Natural History Stuttgart, señaló que estas características aportan pruebas de los peligros en los mares jurásicos y contribuyen a una mejor comprensión de los ecosistemas oceánicos mesozoicos. Rasgos anatómicos únicos incluyen un hueso lagrimal cerca de la fosa nasal con proyecciones en forma de púa, algo no visto en otros ictiosaurios. El nombre Xiphodracon combina palabras griegas para «espada» y «dragón», reflejando el hocico de la criatura y el histórico apelativo de «dragón marino» para los ictiosaurios. La investigación se publica en la revista Papers in Palaeontology, y el fósil está previsto para exhibición pública en el Royal Ontario Museum.